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Cinco poemas para recordar a Clarice Lispector
06/12/2023 19:24 en Literatura

Una de las mujeres indispensables para entender la literatura del Siglo XX es Clarice Lispector. 100 años después de su nacimiento la recordamos a través de su palabra.

Clarice Lispector es considerada una de las grandes escritoras brasileñas de la segunda mitad del siglo XX. Su estilo y prosa quebraron los moldes que existían en la época y abrieron un panorama para los detalles de la cotidianidad y los relatos en primera persona. Era distinta desde su pluma hasta su imagen y esa extrañeza se convirtió en su fuerza. Declaró siempre “No escribo para agradar a nadie” y marcó la tercera fase de la Generación del 45 en Brasil.

Sin mayor apuesta que la honestidad y la escritura, Lispector sigue siendo una lectura pendiente y obligada. No en vano lleva un siglo conquistando lectores en todo el mundo. Lean aquí cinco poemas para recordarla, para hundirse y naufragar en sus libros.

Es allí a donde voy, de Silencio

 

Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy.
La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy.

PUBLICIDADEn la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas.Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra “tertulia”, y no sé dónde ni cuándo.Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe.

Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real.Y el alma libre busca un canto para acomodarse.
Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando.

 

 

Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto.

Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros.
Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta.

 

Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde esta tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.

 

 

 

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